Lunes, 26 Julio 2010 00:00

Propuesta del MSICG para la Implementación del Programa Nacional de Trabajo Decente en Guatemala

Estudios realizados por la OIT han demostrado que los países de la Subregión, y Guatemala no es la excepción, cuentan con una legislación laboral adecuada y con un número significativo de Convenios Internacionales del Trabajo ratificados. Sin embargo, es evidente tal y como lo ha dicho la misión de Alto nivel de OIT que visitó el país en el mes de febrero del año 2009 la corrupción e impunidad del sistema administrativo y judicial de justicia laboral se encuentra a la raíza de todos los males de las relaciones laborales.

Existen, por tanto, graves problemas relativos al cumplimiento efectivo y aplicación de los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, establecidos en los convenios de la OIT sobre libertad sindical y negociación colectiva, la no discriminación, la erradicación del trabajo infantil y el trabajo forzoso y de los demás derechos laborales en general. Dichos problemas de incumplimiento no sólo se dan en sectores rezagados del mercado laboral, sino también en segmentos de empresas formales y con mayor frecuencia en ciertas actividades económicas, donde resulta más difícil la presencia y/o efectividad de los servicios de inspección del trabajo. Una buena parte de estos déficits afectan a las mujeres, y a las poblaciones indígenas, quienes no obstante sus progresos en la participación laboral, acceden principalmente a las ocupaciones o trabajos más precarios.

En este mismo sentido, es claro que la protección de los derechos laborales supone, por una parte, una Administración del Trabajo eficiente y apta para cumplir y hacer cumplir la Legislación Laboral y, por otra, una Justicia Laboral igualmente capaz de garantizar el derecho humano fundamental a la tutela judicial efectiva de los derechos laborales.

Un apropiado sistema de inspección del trabajo es uno de los instrumentos básicos para hacer realidad el derecho de todos los ciudadanos a condiciones de trabajo decentes, así como tiene también gran importancia en la difícil tarea de incorporar a la formalidad a los trabajadores que laboran en la informalidad, tratando de generalizar el trabajo decente en todos los sectores económicos y para todas las personas que trabajan. Un sistema de inspección del trabajo eficiente contribuirá al fortalecimiento de las relaciones laborales y al incremento de la productividad.

Por otro lado, es claro que las sociedades democráticas requieren de procesos de participación y estos necesitan de un diálogo de buena fe y un compromiso real no sólo de los actores sino también del Estado. El diálogo social eficiente puede ser el camino para procesar diferentes intereses y fortalecer la construcción de políticas que disminuyan la exclusión social.

En este sentido, es importante el fortalecimiento de los espacios e instancias de diálogo de tal forma que el gobierno logre definir en consulta con las organizaciones sindicales de trabajadores políticas y organizaciones de empleadores estrategias y acciones concretas que disminuyan la desigualdad e injusticia social en el país.

La OIT, y el Movimiento sindical internacional han venido promoviendo en América Latina, el Caribe y otras partes del mundo la creación de trabajo decente como una estrategia de crecimiento con empleo de calidad y bienestar, y se viene observando una creciente conciencia tanto a nivel mundial como en América Latina y el Caribe al respecto (Cumbre Mundial de la ONU en 2005; IV Cumbre de las Américas en noviembre del 2005; Reunión del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas en julio de 2006; entre otros).

La “Declaración Tripartita para el Fomento del Empleo y el Trabajo Decente en Centroamérica y República Dominicana” suscrita en Tegucigalpa, Honduras, el 30 de junio del 2005, por motivo del Foro Subregional Tripartito de Empleo, deja en claro la necesidad de emprender acciones a favor de la generación de trabajo decente como una herramienta clave en la erradicación de la pobreza y la superación de las desigualdades. En el marco de la XVI Reunión Regional Americana de la OIT, que tuvo lugar en Brasilia en mayo de 2006, se aprobó la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente de la OIT, que propone políticas para el respeto a los derechos laborales y sindicales, la generación de más y mejores empleos a través del crecimiento sostenido, mayor eficiencia y cobertura de la protección social y la promoción del tripartismo y el diálogo social. En el ámbito nacional el MSICG apoyado por la CSI y la CSA también ha impulsado desde el año 2008 la Campaña nacional por el trabajo decente.

La presente propuesta para la implementación del Programa nacional de Trabajo Decente en Guatemala, pretende como fin general contribuir con el desarrollo de la justicia social en Guatemala y al fortalecimiento de la democracia, a través de la generación de empleo y trabajo decente de forma sostenida, en un marco de justicia social. Para el logro de este fin el MSICG propone como prioridades: a) Lograr el efectivo respeto, aplicación y fortalecimiento de las normas internacionales del trabajo y de la legislación laboral nacional. b) Fortalecer al gobierno y a las organizaciones de empleadores y las organizaciones de trabajadores en el desarrollo de sus capacidades para mejorar la calidad y cobertura de los servicios que ofrecen. c) Fortalecer la institucionalidad y calidad del diálogo social bi y tripartito, y el desarrollo de las competencias de las organizaciones sindicales de trabajadores y organizaciones de empleadores para la formulación de políticas, programas y estrategias de desarrollo y; d) Ampliar la cobertura de seguridad social y fortalecer la institucionalidad Incrementando la inclusión social y laboral para reducir la exclusión.

Los efectos directos, productos, indicadores y estrategias de las prioridades planteadas por el msicg, así como el texto completo de la presente propuesta están disponibles para su descarga, en el archivo adjunto a este artículo.

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