Jueves, 02 Octubre 2014 18:00

MSICG condena secuestro del Estado de Guatemala por el PP y LIDER

El Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco –MSICG- condena el secuestro y la profunda degradación de la institucionalidad del Estado y la democracia guatemalteca operada por el Partido Patriota –PP- y el Partido Libertad Democrática Renovada –LIDER- con la finalidad de sustituir los fines del Estado establecidos en los artículos 1, 2 y 3 de la Constitución Política de la República por los intereses de las personas, sectores o grupos que financian las anticipadas y millonarias campañas políticas.

Este secuestro y la consecuente pérdida de legitimidad del Estado, se ha evidenciado en la ausencia de la credibilidad de la totalidad de las instituciones del Estado y en las constantes denuncias publicadas por los medios de comunicación social respecto a acuerdos suscritos entre el PP y LIDER, con la finalidad de garantizar un mayor endeudamiento del país, privilegios a determinados sectores o grupos así como a la repartición de los puestos en los organismos del Estado y los cuales han sido confirmados al ver materializados tales acuerdos poniendo incluso al sistema de justicia del país en manos de estructuras de poder ajenas al Estado.

El MSICG destaca además que el Partido conocido como LIDER ha pasado de su oposición nominal al partido de gobierno a una posición de cómplice y co-gobernante sobre la base de la recomposición de la configuración de las fuerzas política en el Congreso de la República de Guatemala mediante un accionar que defrauda y burla la voluntad de la población al emitir su voto en las elecciones generales pasadas.

La postulación de candidatos a diputados por distrito y por listado nacional, se realiza por acuerdo de la asamblea departamental y nacional de las agrupaciones políticas que es a las que corresponde el derecho exclusivo de postular candidatos a dichos cargos; lo cual implica que los diputados o diputadas son, en primer lugar, dependientes de un primer nivel de democracia constituido, al menos teóricamente, por los mandatos de las asambleas de sus respectivos partidos políticos que son los únicos que pueden postular candidatos a dichos cargos.

Derivado de que la elección de diputados se realiza por planillas y no de manera nominal, las guatemaltecas y guatemaltecos votamos por un partido político y no por las personas, extremo que es ratificado por el artículo 203 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos al regular que el mecanismo para la asignación de las curules en el Congreso es el sistema de representación proporcional de minorías en virtud del cual cada planilla obtiene “…el número de candidatos electos que resulten de dividir los votos que obtuvo entre la cifra repartidora, sin apreciarse residuos...”.

En consecuencia, al ser facultad exclusiva de los partidos políticos la postulación de planillas de candidatos a diputados distritales y por listado nacional, al emitirse el voto por la planilla de un partido político y asignarse las curules en función del número de votos y proporcionalidad obtenida por las planillas presentadas por determinado partido político, al renunciar un diputado del partido que postuló la planilla que obtuvo los votos por los cuales se le adjudicó la curul, renuncia también al voto que el ciudadano emitió y su curul debe ser declarada vacante por el Tribunal Supremo Electoral y adjudicarse al postulado que le siga dentro de la planilla que obtuvo los votos.

La violación de estas disposiciones, ha permitido no solo el transfuguismo sino también una triple burla a la democracia ya que se hace mofa de la voluntad de las asambleas respectivas del partido político que los postuló, las del partido que no les postuló y al cual se unieron y del voto emitido por el ciudadano o ciudadana en las urnas en la confianza de que esa voluntad democrática será respetada.

Al permitirse de facto que el diputado elija el bloque parlamentario en el cual milita se admite tanto la delegación del voto emitido como que se fuerce a que dicha elección favorezca a un partido por cuya planilla el ciudadano o ciudadana no votó. De allí que hoy día contemos con una configuración parlamentaria que no responde sino a intereses particulares y que le otorga a algunos partidos políticos una representatividad que el pueblo no le otorgó mediante el sufragio.

La sujeción de la voluntad popular a los intereses del diputado o diputada no es producto de una disposición constitucional sino generada mediante la aprobación de una norma ordinaria, como la Ley Orgánica del Congreso de la República, aprobada por los mismos diputados para asegurarse el secuestro del Estado.

De allí que no resulte extraño que los escasos productos del Congreso de la República de Guatemala no respondan a los intereses de la población y que los diputados y diputadas demuestren, como lo es el caso de los diputados del PP y LIDER, un constante y creciente irrespeto hacia la población ya que finalmente, han expropiado a la población de su derecho de elegir atribuyéndose la facultad personal de decidir la correlación de fuerzas que el pueblo estableció mediante el voto por determinados partidos políticos.

Hoy día, el PP y LIDER, han convertido el Congreso de la República, la Corte Suprema de Justicia y las Salas de la Corte de Apelaciones en estructuras comprometidas con acomodar y retorcer el Estado de Derecho en razón de intereses ajenos a los fines establecidos por la Constitución Política de la República de la República y transformado la institucionalidad del Estado en una institucionalidad con objetivos, procedimientos y estructuras que operan paralelamente a la Constitución y diluyen definitivamente la separación de poderes.

Para el MSICG, el PP y LIDER han revertido la recomposición y recuperación de la credibilidad del Estado que se intentó mediante los procesos depurativos posteriores al “Serranazo” colocándonos en una situación igual o peor que la que los motivó, debiendo resaltar que en ese entonces no existía como ahora una “inversión” tan desmedida ni campañas de cuatro años de duración con su consecuente costo en recursos, falta de transparencia y ejecución de medidas de recrudecimiento de la ya precaria situación en que vivimos las guatemaltecas y guatemaltecos.

CONSEJO POLÍTICO
MOVIMIENTO SINDICAL, INDÍGENA Y CAMPESINO GUATEMALTECO
MSICG